MADRES CONTRA LA DROGA

Carmen Avendaño y sus amigas no sabían nada de la heroína, algunas de ellas no tenían ningunos estudios, cuando esa droga les robó la juventud de sus hijos, la salud, la alegría… y la vida. De aquel dolor sacaron fuerza para unirse y poner en jaque al narcotráfico o a los políticos.carmenavendano1“Necesitábamos hablar de lo que nos estaba pasando y yo, que provengo del mundo asociativo, les decía a otras madres: olvidaos de vuestro caso concreto, de vuestro hijo, tenemos que pensar en la sociedad, por qué llega la droga, quién la trae…» Su lucha y su rabia no se terminan con el hijo. Su lucha y su rabia continúan puestas en otro, siempre con la esperanza de que aunque su hijo no se pudo salvar, otro sí puede hacerlo. «No te creas que es difícil, al contrario, es más fácil todavía. Es el sentimiento de todos. Yo creo que la madre tiene un papel importantísimo. La madre sale, se enfrenta, llama por el nombre al que está delante y que es el causante, en parte, del deterioro y la muerte de su hijo». Cuando se le pregunta «¿tú no tienes miedo?» ella te dice «¿a qué voy a tener miedo si a mí ya me han matado lo que yo más quería?». «La mujer tiene poder para rebelarse cuando se agrede lo que es suyo y es su entorno. Estos movimientos sirven para formarse políticamente. Aquí, en esta Asociación, nadie dice `yo no entiendo de política´. Todo el mundo entiende de política. Yo he visto mujeres que se han dedicado a ser amas de casa, que se han encontrado en una edad difícil de menopausia con el problema de un hijo o dos con drogas, y las he visto formarse políticamente con debates, con pensamientos propios y tener un posicionamiento ante la vida clarísimo. Y ya no las oyes decir, como al principio, `yo no sé, yo no entiendo´. Sí saben, sí entienden y sí gritan lo que saben y lo que entienden”.

“Cuando tus hijos están muy mal, no quieren tu amor, te lo rechazan y tú, trabajando colectivamente, institucionalmente, tienes la oportunidad de volcar ese amor que desearías volcar en tu hijo y que no lo recibe, que no lo quiere recibir, en otros hijos. Y eso es precioso”.

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CAMILO SANCHEZ

Alcalde de Santa Lucía (Gran Canaria). Recordado por todos como un político que quiso hacer de la política un servicio a la sociedad, empezando por los más necesitados. Empezaba su jornada de trabajo muy temprano para acabar a las 22 o 24h.  Se enfrentó a los “aguatenientes”, que controlaban el agua y especulaban con él, impidiendo que el ayuntamiento abasteciera correctamente a la población. También se enfrentó a los propietarios del suelo que se negaban a cumplir la Ley del Suelo en materias de urbanizaciones y cesiones para equipamientos sociales. Fomentó la autoconstrucción de conjuntos de viviendas mediante cooperativas, y así acabó con las cuarterías y chabolas en el municipio. Hizo el más serio intento de ayuntamiento autogestionario de España, con la creación del Consejo Ciudadano (que fue prohibido por la Audiencia Territorial de las Palmas) para que las asociaciones vecinales tuvieran verdadero poder decisorio en el ayuntamiento. Murió de cáncer de Páncreas. Vivió creyentemente su enfermedad,  en medio de ella siguió preocupándose por los granes problemas de la humanidad. Los últimos días de la vida de Camilo nos evidencian que el dolor ensancha el alma y que la esperanza vence a la desesperación. Que la resignación frente a los problemas de los demás es una canallada y que la fortaleza y el encajar los aconteceres de la vida con fortaleza es la virtud de los luchadores.

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SU CARTA DE DESPEDIDA

Queridos amigos y amigas: Iniciado ya el camino de mi último viaje, tras la visita inevitable de la muerte, quisiera que esta despedida fuera como un fuerte abrazo. Me voy con la satisfacción de haber podido trabajar junto a todos ustedes, tanta gente de dentro y fuera del municipio, para mejorar nuestra ciudad. Siento que queda mucho trabajo por hacer, pero tengo la certeza de que todos, cada uno desde su responsabilidad y su puesto en la comunidad, seguirá colaborando en la tarea de hacer de Santa Lucía una ciudad más humana, donde todos sus habitantes puedan vivir con la dignidad que todo ser humano merece. Me voy también con la tristeza de dejar un mundo donde la mayoría de los seres humanos sigue sufriendo el hambre, las enfermedades evitables, las injusticias y la guerra…; un mundo donde el abismo entre ricos y empobrecidos se ha ido agigantando en este casi medio siglo que me ha tocado vivir. Pero parto también con la esperanza de que la acción transformadora del mundo está en marcha con muchos hombres y mujeres que en este tiempo he conocido. ¡Qué la lucha solidaria por los más empobrecidos de la Tierra siga siendo el referente y la luz que nos lleve en la senda al Padre, y el faro que oriente las mejores decisiones para nuestro mundo!

Santa Lucía, 4 de Enero del 2001

Camilo Sánchez Benítez.

MARIA SANTOS, una alcaldesa que dio hasta la vida

Maria Santos Gorrostieta murió asesinada en Cuitzeo, en el estado mexicano de Michoacán, en noviembre de 2012. Hace ya más de un año. Era médico de profesión, tenía tres hijos y tan solo 36 años. Una edad demasiado corta para morir, y más aun de forma violenta, que es siempre una muerte injusta.

Su marido había sido alcalde de Tiquicheo de Nicolás Romero y se había negado a plegarse a las bandas criminales de la zona, que venían cobrando impuestos a las gentes desde hacía siete años. Marido y mujer hicieron frente a los mafiosos, que intentaron atemorizarles atentando tres veces contra sus vidas. En la segunda ocasión murió el esposo, y María, frente a lo que esperaban sus enemigos, se negó a darse por vencida. Tan fue así que se presentó ella misma a las elecciones para alcalde, las ganó y ejerció de alcaldesa entre los años 2008 y 2011.

maria_santosLos cobardes violentos, cuando van en manada, como los borregos, no perdonan el valor de quienes les hacen frente. Las mafias de Tierra Caliente, con nombres tan extravagantes como la Familia Michoacana y los Caballeros Templarios, intensificaron los ataques para intentar doblegarla, pero ella respondió con un coraje extraordinario.

“A pesar de mi seguridad y la de mi familia, tengo una responsabilidad con mi pueblo, con los niños, mujeres, los ancianos y los hombres que se parten el alma cada día sin descanso para procurarse un pedazo de pan. No puedo claudicar cuando tengo tres hijos a los que debo educar con el ejemplo”, dijo.

Hay vidas y declaraciones que no necesitan comentario, basta con contarlas, y esta es una de ellas. Como en las viñetas de los chistes que se entienden sobradamente, el rótulo tiene que ser: “Sin palabras”.

En los tiempos que corren, cuando en nuestro país las crisis que venimos padeciendo dejan a las gentes sin trabajo o no les permiten encontrarlo, cuando los jóvenes han de salir de España para dar con un empleo, los dependientes se ven desasistidos y, sin embargo, proliferan los escándalos de corrupción, las pérdidas por mala gestión , el abuso de los sueldos millonarios, los traspasos de futbolistas que alcanzan precios astronómicos, la falta de personajes ejemplares es una carencia más, y de las grandes.

Y es que hay personas (mujeres y varones) que hacen su vida en primera persona, porque no dejan que otros se la hagan, porque quieren ser y son protagonistas de sus vidas, quieren escribir y escriben el guión de su propia novela. No se dejan amilanar por las mafias, la presión social, el riesgo de perder prestigio, dinero o poder. Pueden decir “Yo hago” y no “Me hacen hacer”. Son autoras de su existencia en primera persona del singular.

Pero lo son porque para ellas tiene pleno sentido vivir en primera persona del plural, en ese “nosotras” que para María Santos eran los niños, las mujeres, los ancianos y los hombres de su pueblo que día a día se dejaban la piel por conseguir un pedazo de pan, y los tres hijos a los que se tenía que educar con la palabra, pero sobre todo con el ejemplo.

No se puede claudicar cuando se vive la vida en primera en primera persona del singular y del plural. Ese es el mundo de la libertad en sentido profundo.

HELLEN KELLER (Una historia de superación y de solidaridad ante una grave discapacidad)

La historia de Helen Keller es mucho más que la historia de una brillante estudiante ciega y sorda que superó obstáculos increíbles (la primera persona sordo-ciega en llegar a la universidad, hace 100 años, en EEUU). Dedicó toda su vida a luchar por la trasformación de la sociedad integrando diversos movimientos sociales importantes del siglo XX.

Helen Keller era una defensora incansable de los pobres. Su testimonio podría servir como un referente fascinante para niños, pero la mayor parte de libros ilustrados sobre ella son lamentablemente silenciosos respecto a su trabajo a lo largo de su vida.

Ninguno de los libros que investigué mencionó que en 1909 Helen Keller se convirtió en una socialista y sufragista – movimientos que enmarcan la mayor parte de sus escritos.-

“El mundo no avanza solamente gracias a las historias de los grandes héroes, sino también gracias a la suma de los pequeños empujes de cada trabajador honrado”

“Sentí la oportunidad creciente, y deseé tener una voz tan fuerte como la necesidad de abrirme al mundo” –escribió. Tampoco aquellos libros revelan a sus lectores, que las opciones editoriales y de publicación de Helen Keller disminuyeron, a causa de sus escritos apasionados sobre el derecho al voto de las mujeres, contra la guerra y contra las grandes empresas transnacionales.

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Para promover la justicia social decidió que tomaría lecciones para mejorar su voz, de modo que pudiera hablar públicamente y de manera clara denunciar la injusticia. Esto es el verdadero coraje. Incluso después de tres años de trabajo diario, su voz era desigual y difícil de controlar. A pesar de que le avergonzaba el timbre de su voz y le aterrorizaran las muchedumbres, Helen continuó su circuito de conferencias.

Los libros ilustrados omiten el coraje que llevó a Helen Keller lejos de su casa para visitar vecindades necesitadas en la Ciudad de Nueva York, donde aprendió de primera mano el horror de las condiciones de hacinamiento e insalubridad en las que vivían. Indignada por las prácticas de “trabajo” infantil que encontró, se formó en organización sindical y se preparó para afrontar la violencia que ejercerían sobre huelguistas y organizadores. Escribió artículos denunciando la Matanza de Ludlow, donde en una tentativa de acabar con la huelga de los mineros, la Guardia Nacional del Colorado disparó a 13 personas y quemó a 11 niños vivos y a dos mujeres. La mina de Ludlow pertenecía al poderoso millonario John D. Rockefeller, quien pagó los salarios de la Guardia Nacional. Helen tomó la palabra públicamente contra Rockefeller: «He seguido, paso a paso, los acontecimientos en Colorado, donde las mujeres y niños sin piedad han sido asesinados. Sr. Rockefeller, es usted un monstruo del capitalismo» declaró ella. 

Helen Keller no tuvo reparo al hacer preguntas políticamente incorrectas: «¿Por qué en esta tierra rica hay tanta pobreza?» – escribió en 1912. «¿Por qué trabajan los niños en los molinos mientras miles de hombres no consiguen trabajo?, ¿por qué las mujeres que no hacen nada tienen miles de dólares al año para gastar?»

«Avergonzada en mi alma, contemplo las lágrimas de aquellos oprimidos del Sur que deben criar a sus hijos en la esclavitud de ser siervos, porque al otro lado está el opresor con sus campos y viñedos ejerciendo el poder » escribió Helen.

 En su autobiografía en 1929 Keller declaró: «Resolví que independientemente del papel que jugase en la vida éste nunca sería pasivo”

Helen Keller no sólo apoyó a organizaciones para personas ciegas. Su compromiso estaba también en la militancia de sindicatos como el de Trabajadores Industriales del Mundo, poniéndose en riesgo ella misma. Apoyó a organizaciones de derechos civiles como la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) Dijo cosas como que: “El futuro de América descansa sobre el trabajo de 80 millones de obreros, mujeres y sus niños. Para poner fin a la guerra y al capitalismo todo lo que se necesita es ponerse firme y plantarse”. 

Su compromiso y su trabajo por el cambio político ponían en el centro a los obreros, a los niños que trabajaban, a los oprimidos, y por ello participaba en reuniones y marchas, y se organizaba con sus amigos para hablar de política y planificar la estrategia. “Nunca sentí que la oscuridad del silencio me separara de mis compañeros” – escribió ella. «Cualquier sentido de aislamiento era imposible; al abrir las puertas de mi corazón al mundo, el mundo entró»  Helen demostró la unión con sus compañeros de trabajo una y otra vez.

Mientras vivió, Helen luchó contra la tendencia de los medios de comunicación de ponerla sobre un pedestal como «modelo dulce y bondadoso de discapacitada que venció a las adversidades»

 “Mientras me dediqué a trabajar para las personas ciegas, la gente me elogiaba de una manera extravagante, llegándome a llamar “la arcipreste de los ciegos” o “el milagro moderno” – le confesaba a su amigo Robert LaFollete, un pacifista que postuló como tercer candidato progresista a la presidencia en 1924. «Pero cuando mi discurso pone en el centro a la pobreza, y mantengo que ésta es resultado de una economía inadecuada, y que el sistema industrial bajo el que vivimos es la causa de la ceguera y sordera en la que vive la mayor parte del mundo, entonces la cosa cambia».

A partir de su muerte, su testimonio como militante por la justicia social queda oculto bajo la alfombra. Su biógrafa Dorothy Herman concluye: “Se oculta de su biografía su socialismo militante, se oculta el hecho de que una vez tuvo que ser protegida por seis policías tras un discurso en Nueva York seguido por dos mil personas, en el que denunciaba ardientemente, ante la admiración de la muchedumbre, la participación de EE UU en la Primera Guerra Mundial. La guerra –dijo entre ensordecedores aplausos- era una estratagema capitalista para esclavizar aún más a los trabajadores. Como ocurrió durante su vida, la imagen pública de Helen Keller sigue siendo la de una angelical, asexuada, ciega y sorda que huele una rosa mientras sostiene sobre su regazo un libro abierto de braille”

 Es hora ya de ir más allá del mito deformado de Helen Keller, repetido una y otra vez en los libros ilustrados. Es hora de dejar de mentir y compartir la verdadera historia de su vida adulta y su trabajo.