¿Quiénes somos?

Esta red la formamos personas que hemos vivido, de un modo u otro, la muerte o pérdida de hijos pequeños, durante la gestación o tras el nacimiento. Compartir este dolor nos ha unido, y ahora abrimos un hueco para ti también.
Haber vivido esta experiencia personalmente, o haber estado cerca de ella en nuestros trabajos, nos ha unido a unas cuantas matronas, una psicóloga, y dos madres cuyos hijos murieron, y hemos lanzado esta iniciativa sin ánimo de lucro.
FOTO ESTUDIO. CELEDONIO
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Queremos apoyar a familias que han sufrido una pérdida perinatal (en cualquier etapa de la gestación o tras el parto, y adopciones) y a los profesionales que les atienden,  y promover una tención sanitaria más humana e integral:
  • Podemos acompañaros a través de encuentros personales y a través de grupos mensuales de apoyo con otras personas que han vivido algo similar.
  • Podemos hablar con amigos y familiares que quieran ser un apoyo de los padres, abuelos o hermanos.
  • Ofrecemos formación (cursos, artículos, bibliografía…) para los profesionales que quieran mejorar su práctica profesional.

Y también deseamos ser un centro de formación y de investigación, donde conozcamos y demos a conocer las causas de las muertes perinatales, especialmente las injustas (provocadas por hambre, explotación laboral, inmigración forzosa….)

Como profesionales (matronas, enfermeros, psicólogos…), estamos dispuestos a trabajar gratuitamente para dignificar nuestra profesión y servir a la sociedad, empezando por los que más lo necesitan.

Como personas que hemos pasado por el sufrimiento producido por la muerte de un hijo, sabemos que esa experiencia de dolor puede dar frutos hermosos: creaciones artísticas bellas, aumento de la sensibilidad hacia el dolor de otros (cercanos y lejanos), e incluso puede llevar a poner en marcha realidades colectivas de superación, solidaridad y cambio de sociedad.

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Yo tenía un hueco en el vientre que al principio me resultaba insoportable. Cómo se puede vivir, amar, trabajar, criar, disfrutar, cuando tienes un agujero, estás rota, no estás entera. Me sentía en todas partes fuera de lugar, por mi agujero en el vientre. Pero al final acepté que no iba a rellenarse ese agujero. Nunca. Un día de pronto caí en la cuenta con mucha emoción que un agujero no tiene por qué ser algo tétrico, estéril, triste y negro. Un agujero es el hueco de la guitarra, es una maravillosa caja de resonancia. ¿No podría ser mi hueco del vientre la caja de resonancia para el dolor de otros? Quizá yo podría hacer sonar en mí algo de aquello que callan los inocentes, los que sufren, los olvidados, los pobres… Un hueco puede ser también un refugio. Un lugar seguro. En un hueco cabe alguien, sirve para acoger a otros, un lugar en el que entrar. Como los refugios de la guerra civil. Quizá a mi me sirviera el agujero para atender mejor a otros, para aliviar mejor el dolor, que es mi profesión.” (Pilar Gómez – Ulla. Psicóloga de Familiae. Colabora en la red “el hueco de mi vientre”)