M. José Rodríguez-Jaume. AFIN Barcelona
Encuesta online administrada en diciembre 2025, muestra representativa por edad y sexo. Resultados ponderados por nivel de formación
N= 1857, 51% mujeres. 13% participantes habían vivido un aborto espontáneo (AE)
Los resultados se representan en “formato KAP”: conocimiento, actitudes y prácticas.
Conocimientos
68% reconoce que es una experiencia común y el 67% identifica que acontece por debajo de las 22sg
24% identifica 3 causas o factores de riesgo. En concreto, el 47% identifica factores de riesgo genéticos. Una de cada 3 personas identifica los estilos de vida, algo menos los problemas psicólogos como el estrés o la depresión. Sólo 1 de cada 4 participantes identifica el retraso a la maternidad como un factor de riesgo vinculado el aborto espontáneo. Sólo el 10% atribuye el AE a ideas erróneas (como podría ser subir de peso). Un 17% atribuye a la mala suerte la causa del aborto y un 6% al destino.
¿Qué creen que sienten las personas que pasan por esta experiencia?
- Atribuyen un significado social (“una persona única en la familia”, “un bebé como cualquier otro bebé” y “un ser humano”), el 64% de los participantes
- Significado biológico (una persona en potencia, un conjunto de células que aún no puede considerase una persona), un 36%
- 84% opina que genera un gran impacto emocional
¿Dónde recurriría a tener información sobre el aborto espontáneo?
- Información de los profesionales de la salud, un 74%
- Información internet, 35%
- Redes sociales, 13%
¿Han mantenido alguna conversación sobre el aborto espontáneo?
- Un 58% NO
- Un 23% en primer lugar con amistades y luego con familia.
Conclusiones:
- Necesidad de aumentar las intervenciones en salud pública dirigidas a mejorar la educación sobre abortos espontáneos, dentro de una estrategia amplia de salud reproductiva.
- Un 89%, cree que el sistema sanitario debería incluir en los programas de educación prenatal la posibilidad de vivir un aborto espontáneo.
- La sociedad española no responsabiliza a las mujeres por los AE ni las percibe como irresponsables o descuidadas.
- La representación social del AE como un desenlace “común” de un embarazo alienta la cultura de “intentarlo de nuevo” que obvia los factores de riesgo modificables, entre otras cuestiones.
- Las política pública y protocolos de actuación deben eludir representaciones uniformes de significado que la personas atribuyen a su AE, ofreciendo una atención respetuosa a las dimensiones únicas que la pérdida del embarazo representa en sus historias personales y que para 6 de cada 10 personas se inserta en significados sociales y culturales identitarios (ser madre/padre/hijo e hija) y para 4 de cada 10 personas no necesariamente.
- Si la concienciación sobre el impacto emocional que el AE ocasiona entre quienes lo experimentan es considerada como una condición base para ofrecer atención de calidad, apoyo comunitario y reducir su naturaleza secreta y oculta, nuestros datos dibujan un espacio social sensibilizado y acogedor. Ocho de cada 10 personas contemplan el AE como un evento que produce impacto emocional
- Las y los profesionales de salud, como fuentes fiables de información deberían integrar en sus prácticas el hecho de que la búsqueda de en internet es un patrón comportamiento generalizado.
- Los entornos web institucionales o corporativos destinados a ofrecer información sobre embarazo, deberían incluir información sobre las necesidades específicas relacionadas con el AE. La búsqueda de información durante el embarazo es un patrón de comportamiento generalizado: puede anticipar, compensar expectativas, contribuye a la ruptura del silencio social que envuelve al AE y ala narrativa lineal y normativa con la que a menudo de representan los embarazos

