Reseña del libro “CUANDO LA PALABRA CALLA. Reflexiones sobre la muerte de un hijo. Un camino de transformación interior.”

Reseña de libro escrita por Pilar Gómez-Ulla Astray

CUANDO LA PALABRA CALLA. Reflexiones sobre la muerte de un hijo. Un camino de transformación interior.

Autores: Gustavo Berti y Alicia Schneider. Editorial Grijalbo. 2015.

 Gustavo y Alicia tenían 47 y 42 años y vivían en Río Cuarto (provincia de Córdoba, Argentina) cuando su hijo Nicolás, de 18 años, muere en un accidente. Cuentan en el libro esta experiencia, y también relatan el camino que hacen como personas, como pareja, como padres de Luciana (15 años por entonces) hasta levantarse de su dolor, y salir en busca de otros padres con hijos fallecidos para ofrecerles un espacio de escucha y consuelo donde recobrar juntos la dignidad y el sentido. Ponen en marcha los grupos RENACER, que se expanden enseguida por Argentina y por otros países.

Se definen como un grupo de ayuda mutua, donde los padres van a recibir (apoyo, escucha, consuelo) pero también y sobre todo acuden a dar AMOR, en nombre de sus hijos.

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SÉ LO QUE SIENTES

El libro empieza con un escrito de Alicia Schneider-Berti “Sé lo que sientes” que quiere llegar al corazón de los padres para empujarlos a tomar las riendas de su vida y de su dolor, y que de algún modo es un resumen, un adelanto, un mirador desde el que divisar todo el contenido desgranado que vendrá después en los siguientes capítulos. He elegido algunos textos que me parecen esenciales de esta carta.

“Puedes caer en la tentación de tener la perfecta excusa para abandonarlo todo. O elegir diversas formas de aturdimiento para no pensar, esperando que pase el tiempo y con él disminuya tu dolor, como trabajar hasta caer exhausto o ingerir “pastillas mágicas”. Pero tarde o temprano te darás cuenta de que debes comenzar de nuevo. Cuando antes te hagas cargo de esta realidad, más pronto comenzará tu nueva vida”.

“Puedes optar porque tu hijo, a través de su vida y de su partida, sea quien te muestre e invite a transitar nuevos caminos, maravillosas dimensiones de desarrollo de tu ser. No todo se agota en la experiencia de dolor. Descubres tu verdadera fortaleza, tu profunda compasión. Tu expandida capacidad de amar. Y esto es simplemente maravilloso. Pero tú eliges. Una cosa es lo que te pasa y otra muy distinta es qué haces tú con esto”.

“Descubres que más allá de tu mismo está el otro, alguien que comparte tu experiencia de vida, tu dolor y quizá también la búsqueda de sentido en esta nueva vida, en este “después”. No eres el único que sufre. Extendiendo tu mano al otro en gesto fraterno y solidario, descubres un manantial inagotable de amor que necesita brindarse. La herida se suaviza y en la sonrisa esperanzada del otro encuentras un sentido a tu sufrimiento. Caminas con la frente alta, llevas tu sufrimiento con dignidad porque tu hijo lo merece”.

“Él ya no está en el pasado, allí permanecen atesorados los recuerdos amorosos. Tu hijo está en el futuro, es un valor supremo hacia el cual te sientes atraído. Está en el presente porque eliges dedicarle cada uno de tus actos compasivos, tus actos de amor cotidianos. Te propones vivir el presente en plenitud, sabiendo que aún tienes mucho para hacer y mucho para dar. Tu hijo merece tu mejor esfuerzo”.

LA EXPERIENCIA DE ESTE MATRIMONIO Y LOS GRUPOS RENACER

El resto del libro sigue con el relato de la muerte de su hijo, escrito mano a mano por ambos padres. Los demás capítulos los redacta en primera persona Gustavo. Cuando explica el trabajo de los grupos Renacer dice:

“¿Qué vas a dar en recuerdo de tu hijo? ¿Dolor, llanto, tristeza, enojo, bronca, rabia? La respuesta invariable era “Amor”. Así podemos decir que nuestros hijos no se fueron en vano y que son ahora nuestros maestros.”

“Renacer no debe ser sólo un lugar donde se va a buscar ayuda. Es un espacio al que vamos a dar lo mejor de nosotros en nombre de todos los hijos que, con su partida, contribuyeron a despertar espiritualmente a sus padres y los ayudaron a transformarse en seres solidarios y compasivos, receptivos al dolor de los que sufren”.

“Decidimos desde el primer día que la tarea del grupo debía ser llevada a cabo con nuestros recursos. Es muy fácil hacer cosas con dinero de terceros, pero se convierte en un pobre homenaje a nuestros hijos”.

Viktor Frankl y su propuesta de la logoterapia están en la base de los grupos Renacer. Este psiquiatra superviviente de los campos de concentración nazis escribió cómo en el campo de concentración tenían la libertad de elegir (en esas condiciones tan dramáticas de falta de libertad) cómo iban a encarar la circunstancia de su vida. Y cómo muchos se levantaban sobre su dolor para aliviar el dolor ajeno y promover que otros también se decidieran a dar a su vida en el campo un sentido de bien, de amor, de verdad.

El libro recoge también concreciones de su recorrido en Renacer, palabras para los abuelos, tíos, amigos, novios… de los hijos fallecidos, así como cartas de padres, y sugerencias de trabajo.

MI VALORACIÓN

He encontrado este libro inspirador, esperanzado, real, vital… Por un lado coincide su experiencia con la de Viktor Frankl y con la nuestra porque en medio del dolor que no hemos elegido nos vemos caminando. No podemos esperar a estar “curados” para caminar, ni a “tenerlo todo claro, estudiado, planeado”. Así las personas en la Red el Hueco de mi Vientre estamos eligiendo cómo vivir nuestro dolor, cómo ir al encuentro de otros, cómo cambiar cosas que pueden mejorarse para que otros sufran menos en circunstancias que a menudo no podemos cambiar. Especialmente me interesa la nula autocompasión de los autores. En mi experiencia ese “sentirnos víctimas” acaba a veces en “autocomplacencia” porque a la víctima “se le justifica todo”. La mirada adulta y responsable de este libro me parece estimulante y más fecunda para que nosotros, los padres dolientes, abandonemos la queja que nos agota y gastemos nuestras energías en aportar al mundo el hermoso legado que puede resultar la vida y la muerte de nuestros hijos. Me interesó también mucho el énfasis en la libertad, ese que en el enfoque de la logoterapia tan bien describe Viktor Frankl. El hombre como ser libre, responsable y consciente, guiado por la búsqueda de sentido.

Muy recomendable.